Portugal · Continental

Alentejo

La APA aplica un Plano de Contingência para a Seca con énfasis en el regadío del Alqueva, la mayor reserva artificial de Europa.

Plan de sequía

Plano de Contingência para a Seca

2022 PCS-APA

Umbral concesión

Título de utilização (TURH)

Cuencas

TejoSadoGuadianaMira
33% Superficie de Portugal
4 150hm³ Capacidad de Alqueva
120 000ha Superficie de regadío

Contexto territorial

Plan de sequía y niveles de gravedad

El Plan Especial establece umbrales hidrológicos que activan escenarios progresivamente más restrictivos. Cada escenario lleva asociado un paquete de medidas sobre los usos del agua.

Normalidad
Prealerta
Alerta
Excepcionalidad

Contenido del entregable

Estrategias para la gestión de la escasez de agua mediante soluciones digitales en el Alentejo

1. Introducción

El cambio climático es, actualmente, un fenómeno innegable, confirmado por las tendencias climáticas evidenciadas por los datos observados y por las proyecciones futuras de aumento de la temperatura y reducción de la precipitación, del consiguiente aumento de la aridez y del aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos (ENAAC 2013, 2020). Merecen atención a escala global y, en especial, en los climas más susceptibles tales como el clima templado mediterráneo.

Las condiciones climáticas mediterráneas prevalecientes en el territorio continental hacen que el agua sea el principal factor limitante de la producción agrícola. Aunque la precipitación anual es, en promedio, suficiente, no se distribuye uniformemente, presentando gran variabilidad durante el año (intra-anual) y entre años (interanual). Por esta razón, es fundamental regularizar la disponibilidad y el almacenamiento de agua para la agricultura y para el abastecimiento público (uso prioritario).

La evaluación de la vulnerabilidad de los sistemas de producción es un aspecto cada vez más considerado en los trabajos sobre impactos y adaptación a la variabilidad y el cambio climático. El sector del regadío, en lo que respecta a la variabilidad climática actual y a la anticipación de vulnerabilidades futuras, representa un ejemplo importante de los desafíos que se plantean cuando se pretende integrar múltiples elementos en una evaluación de vulnerabilidad (Dow et al. 2007).

El regadío es una actividad estratégica de desarrollo del territorio portugués, con importancia decisiva en la reducción de la vulnerabilidad de los sistemas de producción, promoviendo la regularización de la disponibilidad de agua para los cultivos. Los procesos de optimización de la eficiencia del uso del agua y del aumento de la capacidad de almacenamiento de la misma son aspectos esenciales como garantía de una agricultura sostenible en las vertientes económica y ambiental.

De acuerdo con Pires et al. (2018), los principales impactos del cambio climático en la agricultura son causados por el aumento de la temperatura, por el descenso de la precipitación, por los fenómenos extremos de calor, por el aumento de la evaporación y por la prolongación del período seco estival. Las principales alteraciones de naturaleza agronómica se harán sentir sobre todo a nivel de la productividad y de las necesidades de riego de los cultivos.

Las necesidades de riego de los cultivos se ven afectadas por la precipitación (cuyo número de eventos tenderá a disminuir, aunque con mayor intensidad, lo que acarrea mayores pérdidas por drenaje y escorrentía superficial), por la transpiración de las plantas y la evaporación del suelo (causadas por el aumento de la temperatura). Dado que las salidas de agua del sistema son superiores a las entradas, se prevén aumentos en la necesidad de riego de los cultivos (Rolim et al. 2017). En el caso particular de la agricultura de secano, se producirá un aumento del déficit hídrico que se traduce en caídas de producción (Rolim et al. 2017), pudiendo inviabilizar esta práctica en algunos cultivos/regiones.

Complementariamente, la productividad de las plantas se ve afectada tanto por el aumento de la temperatura como por el aumento de dióxido de carbono, que presentan consecuencias antagónicas (Brandão, 2006). El aumento de la temperatura acorta el ciclo de los cultivos y consecuentemente su productividad. Las elevadas temperaturas también aumentan la actividad metabólica de las plantas, reduciendo su tasa fotosintética neta. Por otro lado, el aumento del CO2 incrementa la tasa fotosintética de las hojas y, naturalmente, la productividad.

Debido a la reducción prevista en los recursos hídricos disponibles (Iglesias et al. 2005), el cambio en la distribución anual de las lluvias (Moreno 2005) y en las exigencias de agua para el riego (Mínguez et al. 2005), habrá impacto en el desempeño de los Aprovechamientos Hidroagrícolas.

En la figura 1 se presenta la localización de los aprovechamientos hidroagrícolas del sur de Portugal, y en el cuadro 1 se presentan las características hidráulicas de las redes de aducción y distribución de los aprovechamientos hidroagrícolas, las fechas de su construcción, áreas beneficiadas y capacidad total de almacenamiento (hm3). La región del Alentejo tiene una capacidad total de almacenamiento en regadío colectivo de 5580,80 hm3.

Mapa con la localización de los aprovechamientos hidroagrícolas del sur de Portugal
Figura 1 – Localización de los aprovechamientos hidroagrícolas del sur de Portugal (Fuente: DGADR).

Cuadro 1 – Aprovechamientos hidroagrícolas en la región Alentejo

Aprovechamiento hidroagrícolaCuenca hidrográficaOrigen del agua: Embalse/Curso de aguaCapacidad total de almacenamiento (hm³)
DivorTajoDivor11,9
MinutosTajoMinutos52,1
VeirosTajoVeiros10,3
Complementar ao AH OdivelasSadoAlvito132,5
Campilhas e Alto SadoSadoCampilhas27,156
Campilhas e Alto SadoSadoFonte Serne5,15
Campilhas e Alto SadoSadoMigueis0,9386
Campilhas e Alto SadoSadoMonte Gato0,6533
Campilhas e Alto SadoSadoMonte de Rocha104,5
OdivelasSadoOdivelas96
RoxoSadoRoxo96,311
Vale do SadoSadoPego do Altar94
Vale do SadoSadoVale do Gaio63
MiraMiraCorte Brique1,636
MiraMiraSanta Clara485
XevoraGuadianaAbrilongo19,9
CaiaGuadianaCaia203
LucefecitGuadianaLucefecit10
VigiaGuadianaVigia16,725
EFMAGuadianaAlqueva4150

La reevaluación de las garantías de abastecimiento de agua para el regadío determinadas en proyecto para los aprovechamientos hidroagrícolas, considerando los actuales usos consuntivos, las reservas ecológicas y los efectos del cambio climático, es esencial para el regadío, cuya viabilidad resulta del balance entre las necesidades de agua de los cultivos (considerando los sistemas culturales y las tecnologías de regadío) y las disponibilidades hídricas útiles en los distintos orígenes, embalses o ríos, es decir, descontando las pérdidas de agua por evaporación.

2. Administración Hidráulica

La Directiva Marco del Agua (DMA) de la Unión Europea (Directiva 2000/60/CE) es el principal marco legal para la gestión del agua en la UE, con el objetivo de proteger todas las formas de agua (superficial, subterránea, costera y de transición). Sus objetivos incluyen reducir la contaminación, restablecer ecosistemas y garantizar la utilización sostenible de los recursos hídricos.

La Ley n.º 58/2005, de 29 de diciembre (Ley del Agua), transpuso al ordenamiento jurídico nacional la Directiva n.º 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre (Directiva Marco del Agua), y estableció las bases para la gestión sostenible de las aguas y el marco institucional para el respectivo sector, basado en el principio de la región hidrográfica como unidad principal de planificación y gestión, tal como impone la mencionada directiva.

Entre los principios que orientan la gestión de los recursos hídricos nacionales se encuentran el principio del valor social del agua, por el cual se reconoce que constituye un bien de consumo al que todos deben tener acceso para satisfacer sus necesidades elementales, el principio de la dimensión ambiental del agua, por el cual se reconoce que esta constituye un activo ambiental que exige la protección capaz de garantizarle un aprovechamiento sostenible, y el principio del valor económico del agua, por el cual se reconoce que el agua, al constituir un recurso escaso, debe tener una utilización eficiente, confrontando al usuario del agua con los costes y beneficios que le son inherentes.

La planificación de los recursos hídricos se efectúa por Región Hidrográfica (RH), para la cual se elaboraron Planos de Gestão de Região Hidrográfica, teniendo como base las cuencas hidrográficas que la integran. Esta planificación de los recursos hídricos, además de cumplir con lo dispuesto en la Directiva n.º 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre, y de ser conforme a la matriz de planificación y gestión de las aguas, prevista en la Ley del Agua, permite además que los planes de gestión estén plenamente articulados entre sí. De este modo, se alcanza una deseable armonía en la planificación y gestión de las aguas a nivel de cada una de las regiones hidrográficas, sin perjuicio de su necesaria articulación y armonización con el Plan Nacional del Agua.

La Región Hidrográfica del Alentejo, que se extiende por una vasta área de Portugal, está constituida principalmente por las cuencas hidrográficas de los ríos Sado y Mira, y por parte de la cuenca del Guadiana.

Mapa de las cuencas hidrográficas de la región del Alentejo
Figura 2 - Cuencas hidrográficas (Fuente: adaptado de SNIRH)

Los planes de gestión de cuenca hidrográfica están precedidos de una evaluación ambiental, en los términos del Decreto-Ley n.º 232/2007, de 15 de junio, y constituyen instrumentos de planificación de las aguas que, con miras a la gestión, la protección y la valorización ambiental, social y económica de las aguas a nivel de la cuenca hidrográfica.

La APA - Agência Portuguesa do Ambiente, I. P. (APA, I. P.), es la institución de la Administración Pública a la que corresponde ejercer las competencias previstas en la Ley del Agua, como autoridad nacional del agua, representa al Estado como garante de la política nacional y persigue sus atribuciones, a nivel territorial, de gestión de los recursos hídricos, incluyendo la respectiva planificación, autorización, monitorización y fiscalización a nivel de la región hidrográfica, a través de sus servicios desconcentrados.

La representación de los sectores de actividad y de los usuarios de los recursos hídricos se asegura a través de los siguientes órganos consultivos:

  • a) El Consejo Nacional del Agua (CNA), como órgano consultivo del Gobierno en materia de recursos hídricos;
  • b) Los consejos de la región hidrográfica (CRH), como órganos consultivos de la APA, I. P., en materia de recursos hídricos, para las respectivas cuencas hidrográficas integradas en ella. La articulación de los instrumentos de ordenación del territorio con las reglas y principios derivados de la ley y de los planes de aguas previstos en ella y la integración de la política del agua en las políticas transversales de medio ambiente se aseguran en especial por las comisiones de coordinación y desarrollo regional (CCDR).

De acuerdo con lo establecido en la Ley del Agua, compete a la Autoridad del Agua (la APA) declarar la situación de alerta en caso de sequía e iniciar, en articulación con las entidades competentes y los principales usuarios, las medidas de información y actuación adecuadas, así como promover el uso eficiente del agua mediante la implementación de un programa de medidas preventivas aplicables en situación normal y medidas imperativas aplicables en situación de sequía (apartados o) y p) del punto 1, Artículo 8.º).

3. Derechos de utilización del agua

La Ley del Agua establece el marco para la gestión de las aguas superficiales, específicamente las aguas interiores, de transición y costeras, y de las aguas subterráneas. Al amparo de la Ley del Agua, las actividades que se considere que tienen un impacto significativo en el estado de las aguas solo pueden desarrollarse mediante un Título de Utilización de Recursos Hídricos (TURH).

Estos Títulos – que pueden adoptar la forma de una licencia, de una concesión o de una autorización – son emitidos por la Agência Portuguesa do Ambiente (APA) y son esenciales, por ejemplo, para la captación de agua para riego, para la apertura de un sondeo o para la construcción de una presa.

En ese sentido, este régimen consagra los derechos atribuidos al usuario y enmarca con precisión los términos en los que la administración puede recurrir al mecanismo de la revocación de un título, siendo, en cualquier caso, necesaria la audiencia previa del titular de la utilización.

Este régimen tiene también preocupaciones de simplificación administrativa, iniciando mecanismos que pretenden agilizar la atribución de títulos de utilización. Desde luego, junto a las figuras de la concesión y la licencia, se introduce la figura de la autorización para algunas utilizaciones de recursos hídricos particulares, tales como construcciones, implantación, demolición, alteración o reparación de infraestructuras hidráulicas y captación de aguas.

Como se ha dicho anteriormente, la Ley del Agua establece el marco para la gestión de las aguas superficiales, en particular las aguas destinadas al regadío en el sector agrícola. En este ámbito, tenemos un segundo nivel de gobernanza, en el que la Direção Geral de Agricultura e Desenvolvimento Rural (DGADR) está investida como Autoridad Nacional del Regadío. En esa calidad, la DGADR tiene como misión contribuir a la formulación de la estrategia, las prioridades y objetivos y participar en la elaboración de planes, programas y proyectos en el ámbito del regadío; representar al Ministerio de Agricultura en materias relacionadas con la utilización del agua en la agricultura, participando en la definición de la política nacional del agua y elaborando, coordinando, acompañando y evaluando la ejecución del Plan Nacional de Regadíos; y crear y mantener actualizado un sistema de información sobre el regadío y sobre las infraestructuras que lo sustentan.

En el cumplimiento de su misión, y enmarcada en el Régimen Jurídico de las Obras de los Aprovechamientos Hidroagrícolas (Decreto-Ley n.º 269/82, de 10 de julio, con la redacción introducida por el Decreto-Ley n.º 86/2002, de 6 de abril), a la DGADR le compete promover el otorgamiento del contrato de concesión para la conservación y explotación de los aprovechamientos hidroagrícolas (áreas con infraestructura hidráulica destinada al riego agrícola, asociadas a un origen de agua), y gestionar dicho contrato, siendo que la conservación y explotación será responsabilidad de las asociaciones de beneficiarios y regantes. Estas asociaciones son personas jurídicas de derecho público, sujetas a reconocimiento formal del Ministerio de Agricultura, constituidas por los agricultores con explotaciones dentro del aprovechamiento hidroagrícola. Al amparo del contrato de concesión, el agua destinada al regadío en estos aprovechamientos hidroagrícolas está limitada por el TURH emitido para aquel origen de agua. En la gestión del contrato de concesión, la DGADR ejerce un papel de tutela sobre estas asociaciones de beneficiarios.

Dicho esto, conviene señalar que el gobierno actual aprobó una estrategia relativa al agua, en todas sus vertientes - la estrategia "Água Que Une" -, que va a alterar la gobernanza de la gestión del agua en Portugal, redefiniendo las funciones y competencias de algunos organismos y creando otras entidades que tendrán un papel central en la gestión de los recursos hídricos.

4. Planes de contingencia para situaciones de sequía

El Plano de Prevenção, Monitorização e Contingência para Situações de Seca, previsto en la Resolución del Consejo de Ministros n.º 80/2017, de 7 de junio y aprobado el 19 de julio de ese año por la Comisión Permanente de Prevención, Monitorización y Seguimiento de los Efectos de la Sequía, tiene como objetivos uniformizar conceptos, armonizar procedimientos de actuación, definir umbrales de alerta de sequía agrometeorológica y de sequía hidrológica y medidas asociadas, así como clarificar las entidades responsables en cada nivel de actuación.

El plan se desarrolla considerando las siguientes temáticas:

  • a) Prevención: síntesis de los planes estratégicos existentes y presentación de algunas recomendaciones para el futuro;
  • b) Monitorización: descripción de los medios existentes de monitorización de los factores meteorológicos y humedad del suelo, de las actividades agrícolas, de los recursos hídricos;
  • c) Contingencia: definición de indicadores y niveles a partir de los cuales debe declararse una situación de sequía y cuáles son las entidades responsables de su declaración; definición de niveles de intervención, articulación y responsabilización de la Administración Pública en situaciones de emergencia, incluyendo la entidad que ostenta la competencia de movilización institucional ante una situación de sequía.

El Plan resultó de la contribución de las siguientes entidades, denominado GTSeca:

  • Agência Portuguesa do Ambiente – APA;
  • Associação Nacional de Municípios Portugueses – ANMP;
  • Autoridade Nacional de Proteção Civil – ANPC;
  • Direção-Geral de Agricultura e Desenvolvimento Rural – DGADR;
  • Direção-Geral de Energia e Geologia – DGEG;
  • Entidade Reguladora dos Serviços de Águas e Resíduos – ERSAR;
  • Gabinete de Planeamento, Políticas e Administração Geral – GPP, que coordinó;
  • Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas – ICNF;
  • Instituto Português do Mar e da Atmosfera – IPMA.
Prevención:

De la reflexión del grupo se destacan algunas medidas estructurales y no estructurales que deberán seguirse de forma que se minimicen los impactos de una sequía, en particular:

  • La preparación y previsión de medidas de gestión para períodos de sequía como medida preventiva;
  • Regularización del ciclo hidrológico, promoviendo la infiltración y la recarga de los acuíferos y el almacenamiento superficial;
  • Planificación agrícola de los perímetros regados, teniendo en cuenta el tipo de cultivos y la estacionalidad de la precipitación, frente a las necesidades hídricas;
  • Planificación a nivel de la explotación agrícola, con la responsabilización del propio agricultor en la orientación y gestión de su actividad, en particular en la adopción de buenas prácticas de uso eficiente del agua y la disponibilización de reservas mínimas adecuadas para garantizar la alimentación y abrevadero del efectivo ganadero por un determinado período de tiempo;

Los conceptos, en el ámbito de la Monitorización y Contingencia, a adoptar serán:

  • Sequía Agrometeorológica - falta de agua inducida por el desequilibrio entre la precipitación y la evaporación asociada a un desequilibrio entre el agua disponible en el suelo y la necesidad de los cultivos;
  • Sequía Hidrológica - reducción de los valores medios de disponibilidades hídricas superficiales y subterráneas;
Monitorización

Identificar las variables instrumentales para la construcción de indicadores de sequía;

Clarificar las responsabilidades de cada entidad, armonizar la terminología y periodicidad a utilizar en la comunicación de desviaciones de la situación meteorológica, de almacenamientos de agua, del estado de los cultivos y previsión de las cosechas, frente a situaciones de referencia, consideradas como normales:

  • Precipitación y Contenido de Agua en el Suelo – IPMA - Mensual o Agricultura de Secano y Ganadería Extensiva - GPP a partir de DRAP/INE - Mensual
  • Almacenamiento de Agua subterránea – APA - Mensual o Almacenamiento de agua superficial (embalses) – APA - Mensual
  • Almacenamiento en los Embalses de los Aprovechamientos Hidroagrícolas, centrado particularmente en las previsiones de consumo de los cultivos usualmente practicados – DGADR – Semanal o Gestión de la Red Eléctrica – REN
Contingencia

Para una situación de desviación de los parámetros monitorizados se sistematizaron los procedimientos a adoptar:

Cuando el IPMA detecta desviación en los parámetros que monitoriza, susceptibles de ser anunciadores de sequía agrometeorológica, deberá informar a la coordinación del Grupo de Trabajo (GTSeca) que informará a la Comisión Permanente (Interministerial), de modo que se inicie una vigilancia más estrecha;

Prolongándose este período, en una primera fase, el GTSeca podrá reunirse únicamente para proceder a una evaluación de la situación en la agricultura de secano y ganadería extensiva y proponer, en caso necesario, medidas de actuación adecuadas;

Manteniéndose el agravamiento de la situación de sequía, se deberá ampliar el seguimiento a las reservas hídricas, con particular énfasis en aquellas cuyo objetivo es el abastecimiento público, el regadío, y los embalses con fines múltiples;

En esta fase, si la APA detecta desviación en los parámetros que monitoriza, susceptibles de ser anunciadores de sequía hidrológica, activa la Comisión de Gestión de Embalses, de modo que se acompañen las disponibilidades hídricas frente a las necesidades de los sectores, con vistas a informar al Grupo de Trabajo.

Se proponen 4 niveles de Intervención y de Alerta para los dos tipos de sequía definidos:

Sequía Agrometeorológica:
Nivel de IntervenciónNivel de alertaCategoría de Sequía
A.0Situación NormalNormal
A.1Pre-AlertaSequía moderada
A.2AlertaSequía severa
A.3EmergenciaSequía extrema

Se definieron medidas de actuación para cada nivel de intervención:

  • Nivel A.0 – Medidas proactivas de prevención, de ámbito general
  • Nivel A.1 – Medidas Voluntarias, de ámbito general, para el sector urbano – consumo municipal y para el sector agrícola
  • Nivel A.2 – Medidas restrictivas de algunos usos del agua y de los refuerzos de los controles, de ámbito general, para el sector agrícola y de carácter ambiental
  • Nivel A.3 – Medidas de carácter excepcional, de ámbito general, para el sector agrícola y de carácter ambiental
Sequía Hidrológica:
Nivel de IntervenciónNivel de alerta
H.0Situación Normal
H.1Pre-Alerta
H.2Alerta
H.3Emergencia

Se definieron medidas de actuación para cada nivel de intervención, estableciéndose los niveles de alerta hidrológico por cuenca hidrográfica:

  • Nivel H.0 – Medidas proactivas de prevención, de ámbito general, sector urbano, subsector del regadío, sector del turismo, sector de la industria, sector energético y medio ambiente;
  • Nivel H.1 – Medidas Voluntarias, de ámbito general, sector urbano, subsector del regadío, sector del turismo, sector de la industria, sector energético y medio ambiente;
  • Nivel H.2 – Medidas restrictivas de algunos usos del agua y de los refuerzos de los controles, de ámbito general, sector urbano, subsector del regadío, sector del turismo, sector de la industria, sector energético y medio ambiente, que podrá pasar por la revisión temporal de los títulos de utilización de los recursos hídricos, en los términos del artículo 28.º del Decreto-ley n.º 226-A/2007, de 31 de mayo;
  • Nivel H.3 – Medidas de carácter excepcional, de ámbito general, sector urbano, subsector del regadío, sector del turismo, sector de la industria, sector energético y medio ambiente.

Es importante destacar que las dos vertientes de sequía, agrometeorológica e hidrológica, no deberán verse de forma aislada aunque posean niveles de alerta propios y distintos. Esta diferenciación permite adecuar respuestas a cada situación. Podrá haber períodos secos, en los que el país se encuentre en una situación de sequía agrometeorológica nivel A.3 – Emergencia – y las reservas hidrológicas aún no sientan los efectos de la baja precipitación, permaneciendo en el nivel de alerta H.1 – Pre-Alerta. En estas situaciones es necesario estructurar una respuesta más ligada a la agricultura. Lo inverso podrá ocurrir también, cuando, al inicio de un año hidrológico, los niveles de precipitación estén próximos a los normales, comparados con los niveles medios, y las reservas hídricas estén muy debilitadas, resultado, por ejemplo, de una sequía prolongada. En este caso, son aún necesarias medidas extraordinarias de actuación, pudiendo ser el Nivel de Alerta H.3 – Emergencia en lo que respecta a la sequía hidrológica y en la sequía agrometeorológica el Nivel de Alerta sea A.1 – Sequía Moderada.

En el ámbito de la prevención existen mecanismos dirigidos a una gestión eficiente del uso del agua, que condicionan directa o indirectamente las opciones asumidas en el Plan, en particular en los ámbitos de la Monitorización y Contingencia. Además de esta vertiente están definidos medios complementarios ya orientados a los recursos existentes en la prevención y preparación de una reacción rápida y adecuada a la ocurrencia de sequías. Existen varios programas y estrategias nacionales y comunitarias de importancia extrema y que se refieren esencialmente a la gestión del agua. Una de las líneas más relevantes en lo que respecta a la prevención es, inevitablemente, tomar conciencia de que el agua es un bien natural finito. Así, conviene referir, de manera breve y general, las conclusiones del Informe de junio de 2012, del Programa Nacional para el Uso Eficiente del Agua (PNUEA):

  • No toda el agua utilizada es realmente aprovechada, existiendo aún una componente importante de desperdicio asociada a pérdidas y al uso ineficiente para los fines previstos que comportan elevados perjuicios ambientales, sociales y económicos;
  • El PNUEA, centrado en la reducción de las pérdidas de agua y en la optimización del uso del agua es, cada vez más, un instrumento de gestión imprescindible para la protección de los Recursos Hídricos, principalmente en un País donde la variabilidad climática genera frecuentes situaciones de escasez hídrica;
  • La necesidad de implementar un programa que determine claramente las líneas orientadoras para la utilización eficiente del agua, solo tiene sentido en el ámbito de una política ambiental integrada y transversal de eficiencia de todos los recursos;
  • La estrecha articulación del PNUEA con el sector energético, establecida mediante el Plan Nacional de Acción para la Eficiencia Energética (PNAEE), es una necesidad ineludible, dada la interdependencia entre estos recursos, siendo una prioridad en la fase inicial de diagnóstico y revisión de las medidas del PNUEA;
  • Un sistema integrado de certificación hídrica y energética será la vía por la que este programa se debatirá, como la culminación de un proceso serio y comprometido para el uso eficiente del agua;
  • · La implementación eficaz del PNUEA requiere además la articulación con otros mecanismos de gestión: Plan Nacional del Agua (PNA), Planos de Gestão de Região Hidrográfica (PGRH), Plan Estratégico Nacional para el sector de Abastecimiento de Agua y de Saneamiento de Aguas Residuales (PENSAAR 2020), Plan Nacional de Acción para la Eficiencia Energética (PNAEE);
  • La opción estratégica central de la política de medio ambiente se basa en la gestión eficiente de recursos. La estrategia de ejecución del PNUEA, subordinada al lema "Água com futuro", es una pieza fundamental para una nueva política del agua en Portugal;
  • Otra de las vertientes de la prevención recae sobre el aumento de la preparación y de la capacidad de respuesta a los impactos del Cambio Climático, a través de las medidas de actuación propuestas en la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático (ENAAC), en particular en aquellas que inciden en los sectores de los recursos hídricos y de la agricultura y de los bosques

Se concluyó en 2013 el Informe de Progreso de esta estrategia, en el cual los sectores representados inventariaron las medidas de adaptación en respuesta a las vulnerabilidades sectoriales. Actualmente, la ENAAC está en su 2ª fase de implementación, en el transcurso de la aprobación de la Resolución del Consejo de Ministros n.º 56/2015, de 30 de julio, que instituyó el Marco Estratégico para la Política Climática (QEPiC), y que incluye como instrumentos de operacionalización el Programa Nacional para el Cambio Climático (PNAC 2020/2030) y el Sistema Nacional de Políticas y Medidas (SPeM) en lo que respecta a la vertiente de la mitigación y la ENAAC 2020, para la adaptación.

Además del PNUEA y de la ENAAC, el presente Plan tuvo además en cuenta otros Programas y Estrategias Nacionales, en particular:

  • · Programa de Acción Nacional de Combate a la Desertificación - PANCD
  • · Estrategia Nacional para los Bosques
  • · Estrategia Nacional de Conservación de la Naturaleza y de la Biodiversidad – ENCNB.

La prevención de la ocurrencia de sequías tiene como objetivo la creación de condiciones para la implementación de una respuesta estructurada a esos acontecimientos, con vistas a la mitigación de sus impactos. Esa respuesta tiene componentes estructurales, basadas en la construcción de estructuras que permitan aumentar la disponibilidad o disminuir la degradación de la calidad de los recursos hídricos en situaciones de carencia, y no estructurales, basadas en diversos tipos de medidas – de ordenación del uso del suelo, de creación de reglamentos, de previsión y de seguimiento y, además, de sensibilización. Estas últimas pretenden alertar la conciencia de los agentes económicos y de las poblaciones para los fenómenos de sequía, de forma que faciliten la implementación de medidas preventivas de uso eficiente del agua en las situaciones normales y de medidas de restricción y correctivas en el transcurso de los fenómenos de sequía. Se considera que la definición clara de la situación, así como la elaboración de planes de contingencia, constituyen medidas de importancia primordial para la mejora de la conciencia de los agentes usuarios del agua y, consecuentemente, contribuyen decisivamente a la preparación, participación y aceptación de las restricciones que sean necesarias implementar durante los episodios de sequía. Este fue el principal objetivo que condujo a un tratamiento pormenorizado de estos aspectos en el presente Plan. La monitorización de los recursos hídricos permite conocer en tiempo real el nivel de las reservas y anticipar la implementación de medidas necesarias, que conduzcan a un ahorro del agua. Este seguimiento sistemático se efectúa en puntos estratégicos definidos en el Programa de Vigilancia y Alerta de Sequías (PVAS) que, por ser representativos de la realidad hidrológica nacional, sustentan una medida de prevención de tipo no estructural.

De entre las medidas estructurales, merecen relevancia las preventivas de regularización del ciclo hidrológico, en particular, aquellas que promueven la infiltración y la recarga de los acuíferos. En efecto, los acuíferos son generalmente más resilientes a los años de sequía, permitiendo disponer de volúmenes de agua apreciables en estos años.

Los cultivos permanentes de regadío son económicamente más sensibles a situaciones de absoluta indisponibilidad de agua que los cultivos temporales. En efecto, el fracaso de un cultivo permanente implica la pérdida de toda o casi toda la inversión de establecimiento del huerto, significando importantes perjuicios. Para evitarlos, se reconoce que estos cultivos necesitan un mínimo de aplicación de agua en años de sequía (el riego de supervivencia). Si un determinado perímetro regado tiene una gran predominancia de huertos, el agua disponible en un año de sequía podrá no ser suficiente para asegurar ese mínimo a todos ellos. Así, se preconiza que la planificación agrícola de los perímetros regados tenga en cuenta esta realidad, evitándose situaciones de dependencia de un área demasiado extensa de huertos, y que en su planificación a largo plazo tenga en cuenta el tipo de cultivos, frente al tipo de suelo y al clima, la utilización de métodos de riego más eficientes, la disminución de pérdidas de agua en los sistemas de distribución del riego y la adecuación de las cantidades de riego a las necesidades hídricas de los cultivos.

A nivel de la explotación agrícola, en particular en las de secano, un conjunto de pequeñas acciones y adaptaciones podrán ser beneficiosas en varias vertientes, en particular en la mejora del aprovechamiento del agua de las lluvias o en la reutilización de aguas residuales tratadas, minimizar las pérdidas de agua usada para riego a través de la evapotranspiración, escorrentía superficial y percolación profunda. Para la disminución de la evaporación del agua del suelo se podrán utilizar barreras contra el viento, cobertura de materia vegetal mejorando el balance hídrico o movilizaciones del suelo superficiales.

El cuadro siguiente presenta una lista de medidas de prevención de la sequía, dispuestas según su carácter estructural o no estructural.

Cuadro 2 - Lista de medidas de prevención de la sequía dispuesta por carácter estructural o no estructural.

Medidas estructuralesMedidas no estructurales
Acciones de regularización del ciclo hidrológico: • Forestación; • Medidas de conservación del suelo y del agua.Definición clara del/los estado(s) de sequía.
Identificación de zonas con escasez de agua (sequía estructural) y medidas de aumento de la oferta (construcción de reservas de agua).Elaboración de planes de contingencia.
Reutilización de aguas residuales tratadas para riego.Promoción de campañas de sensibilización para el uso responsable del agua en zonas urbanas.
Combate a las captaciones ilegales de agua.Salvaguardar un equilibrio de cultivos permanentes y temporales en función de los recursos de los aprovechamientos hidroagrícolas.
Reducción de roturas y fugas de agua en los sistemas de distribución urbanos y de riego.Asignación de fondos para: (i) ejecución de sondeos de captación en años de sequía; (ii) trabajos de mantenimiento de sondeos de reserva.
Investigación y selección de dispositivos, técnicas y productos con el objetivo de reducir las pérdidas de agua por evaporación.Apoyo para la constitución de seguros agrícolas de sequía.

5. Estrategias para mejorar la eficiencia del uso del agua en episodios de sequía

La eficiencia del uso del agua está condicionada tanto por las infraestructuras e instalaciones necesarias para su transporte, distribución y aplicación, por la gestión que de ellas se haga, así como por aspectos agronómicos. Además, conviene clasificar las estrategias de mejora de la eficiencia en función de su escala de aplicación: aprovechamiento hidroagrícola o explotación. A continuación, se describen diversas estrategias de mejora de la eficiencia en el uso del agua a escalas de aprovechamiento hidroagrícola y explotación, y clasificadas de acuerdo con la forma en que afectan a las infraestructuras e instalaciones hidráulicas y a la gestión, o se relacionan con aspectos agronómicos.

5.1. Estrategias de mejora de la eficiencia del uso del agua a escala de aprovechamiento hidroagrícola

La mejora de la eficiencia del uso del agua incluye tanto la actuación sobre las infraestructuras hidráulicas, gestión y mejora, como la actuación sobre aspectos agronómicos.

5.1.1. Instalaciones hidráulicas

Las principales acciones sobre las instalaciones hidráulicas son:

a) Modernización del sistema de distribución de agua.

La transformación de sistemas abiertos de transporte y distribución de agua en redes presurizadas, aunque su funcionamiento implica costes energéticos, es una acción que mejora la eficiencia en el transporte y distribución de agua a escala de aprovechamiento hidroagrícola, adquiriendo especial relevancia en situaciones de escasez.

b) Sistemas de almacenamiento.

Siempre que sea posible (disponibilidad de espacio y las autorizaciones administrativas correspondientes) es recomendable disponer de depósitos de almacenamiento para minimizar la reducción de las dotaciones en situaciones de escasez.

5.1.2. Gestión de instalaciones hidráulicas

Se presentan a continuación algunas de las posibles acciones relativas a la gestión de las instalaciones:

a) Mantenimiento del sistema hidráulico: Inspecciones de las instalaciones del aprovechamiento hidroagrícola, detección y reparación de fugas, sustitución de equipos de bombeo con funcionamiento ineficiente, etc. El mantenimiento adecuado minimiza las pérdidas de agua en momentos de escasez.

b) Optimización de la operación de las estaciones de bombeo: Regulación de las estaciones de bombeo ajustada al intervalo de caudales y presiones del sistema para evitar consumo innecesario de energía, optimizando el buen funcionamiento del sistema y su durabilidad.

c) Modificación de la gestión ordinaria de las instalaciones: En la región Alentejo existen aprovechamientos hidroagrícolas cuyo sistema de distribución es mixto, abierto (canales) desde el punto de captación hasta las estaciones de bombeo y de allí hasta los hidrantes a través de redes presurizadas. La gestión de este tipo de instalaciones es compleja y exige caudales mínimos en el canal. Por ello, en situaciones de escasez, el riego a demanda se suspende temporalmente, y la demanda se concentra en turnos de riego asociados a períodos en los que el canal tendrá un caudal adecuado, distribuyendo la asignación disponible durante ese período.

5.2. Estrategias para mejorar la eficiencia del uso del agua a escala de la explotación o de la parcela

A nivel de parcela son posibles mejorar la eficiencia del uso del agua intervenciones en la instalación de riego, en su gestión y en los aspectos agronómicos.

5.2.1. Instalaciones de Riego

a) Transformación en sistemas de riego eficientes.

La elección del sistema de riego y la elaboración de un proyecto son factores determinantes para la sostenibilidad y la eficiencia en el uso del agua, pues condicionan la uniformidad de la distribución, la reducción de pérdidas y la adaptación a las necesidades específicas de los cultivos y del suelo. Un buen proyecto de sistema de riego garantiza la distribución uniforme del agua por toda el área, lo que es esencial para el crecimiento homogéneo de los cultivos y el aumento de la producción. Además, una buena gestión del riego reduce o previene pérdidas de agua por escorrentía superficial, infiltración profunda, evaporación y deriva, aproximando la lámina total aplicada o lámina bruta a la lámina que corresponde a las necesidades o lámina neta.

Así, con el buen diseño del sistema de riego se podrá conseguir una buena eficiencia de aplicación. Sistemas con el riego localizado, con goteros, permiten una aplicación precisa del agua directamente en la zona radicular de las plantas, minimizando las pérdidas.

Por otro lado, cada cultivo y tipo de suelo tiene necesidades hídricas diferentes. Un sistema de riego bien concebido puede ajustarse para satisfacer estas necesidades específicas (dotaciones e intervalos de riego), debiendo ser proyectado por disponibilidad de agua, tipo de suelo, cultivo y estrategia de riego, optimizando la utilización del agua y mejorando la productividad de los cultivos.

b) Inspección y Mantenimiento de los sistemas de riego:

La optimización de los sistemas de riego debe basarse en inspecciones realizadas por una entidad con esa competencia, como el COTR. Este servicio técnico permite verificar el estado de funcionamiento del equipo y compararlo con las condiciones potenciales, traducidas en el proyecto de ejecución; con el objetivo de dar a conocer o informar a los regantes sobre las características actuales de funcionamiento de los equipos, al determinar las reales asignaciones de riego, la uniformidad y eficiencia y proporcionar recomendaciones al regante relativas a mejoras a introducir en los sistemas de riego y en la gestión.

c) Almacenamiento y reutilización del agua:

La construcción de balsas/depósitos para almacenar agua, para minimizar la sequía estacional. Así como la reutilización de agua residual tratada, en particular de los sistemas de filtrado.

5.2.2. Gestión del Riego

Para desarrollar estrategias de uso eficiente del agua de riego, como el riego deficitario, es necesario conocer la cantidad de agua que se puede reducir sin disminuir el rendimiento y la calidad de los cultivos. Esto depende, entre otros factores, de las fases de desarrollo del cultivo.

Para utilizar estas técnicas, es imprescindible conocer los períodos más y menos sensibles del cultivo al déficit hídrico y su impacto sobre la producción final y la calidad. Actualmente, estas etapas más sensibles al déficit hídrico son conocidas para la mayoría de los cultivos. Las técnicas de riego deficitario se aplican principalmente en cultivos leñosos. Como apoyo a la implementación de riegos deficitarios, puede consultarse el documento de la FAO 66 sobre la variación del rendimiento de los cultivos en función del agua disponible, como introducción a esta temática.

Existen diferentes técnicas de riego deficitario:

  • a) Riego deficitario controlado: consiste en reducir la dotación de agua únicamente en las fases del cultivo menos sensibles a la falta de agua, sin comprometer el rendimiento (tanto en cantidad como en calidad), es decir, sin poner en riesgo la viabilidad de la explotación.
  • b) Riego deficitario sostenido: se basa en una reducción proporcional al consumo óptimo de agua por el cultivo, distribuida de forma constante a lo largo de la época de riego.
  • c) Riego parcial de la zona radicular (Partial Root Drying): se basa en la alternancia de las zonas de suelo húmedo. Mientras una parte de las raíces está en la zona húmeda, la otra parte permanece en la zona seca. Cada 2-3 semanas, la zona húmeda se alterna con la seca. Las técnicas de riego deficitario pueden ser muy interesantes y dar buen resultado en muchos casos. Su eficacia depende del sistema de riego, del tipo de suelo y de la adaptabilidad del cultivo. En la región del Alentejo, esta práctica tiene poca expresión en la adhesión por parte de los regantes.
5.2.3. Aspectos agronómicos

A nivel de la parcela, las principales prácticas agronómicas destinadas a mejorar la eficiencia de la utilización del agua de riego son:

a) Gestión del suelo: Mejorar la capacidad de retención de agua del suelo mediante la incorporación de materia orgánica (compost y estiércol) y la movilización mínima facilita la infiltración del agua y aumenta la capacidad de retención de agua del suelo. La utilización de plantas de cubierta y cubierta muerta (mulching) ayuda a reducir tanto la evaporación directa del agua del suelo como la erosión y la formación de costras superficiales, facilitando así la infiltración.

b) Selección de cultivos y variedades: La elección de especies o variedades que requieren menos agua o que tienen ciclos de crecimiento más cortos puede contribuir a la reducción de la presión sobre los recursos hídricos.

c) Optimización del calendario de plantación/siembra y cosecha: El ajuste de las fechas de plantación con base en las previsiones meteorológicas y en los ciclos vegetativos de las especies ayuda a evitar fases críticas de déficit hídrico de los cultivos durante los períodos más secos y cálidos.

Estas acciones, aunque frecuentemente se consideran complementarias, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de sistemas agrícolas más eficientes y resilientes frente a la escasez de agua.

6. Estrategias digitales para afrontar con más eficacia los episodios de sequía

La eficacia de las medidas sobre las infraestructuras hidráulicas y agronómicas descritas en el punto anterior, implementadas a escala de aprovechamiento hidroagrícola y/o de la explotación, puede mejorarse con acciones basadas en herramientas digitales. Para afrontar una situación de menor disponibilidad de agua en un regadío colectivo como un aprovechamiento hidroagrícola, es necesario tomar decisiones eficaces.

No disponer del agua necesaria implica implementar restricciones con respecto a la situación de normalidad para que los cultivos puedan llegar a la cosecha. Al mismo tiempo, las estrategias implementadas pueden ser muy diferentes en función de las infraestructuras de transporte y distribución de agua, de las que dispone el aprovechamiento hidroagrícola y de su eficiencia. El objetivo de las acciones descritas en la sección anterior es minimizar el impacto de la reducción de las dotaciones en la producción. La eficacia de tales acciones puede mejorarse con el uso de herramientas digitales, con el apoyo de los técnicos del aprovechamiento hidroagrícola.

A continuación, se describen diversas acciones en las que se aplicarán varias tecnologías digitales analizadas en la actividad 2.5 del proyecto Smart Green Water. Desarrollo conjunto de un método de caracterización de las soluciones disponibles en el mercado y de los respectivos entregables, en particular el 2.5.3 de Recomendaciones a los usuarios para la elección de la herramienta más adecuada entre las disponibles en el mercado. Se dará énfasis a cómo utilizar las diferentes herramientas digitales para reducir el consumo de agua en situaciones de escasez.

6.1. Inventario de cultivos sobre sistemas de información geográfica y teledetección

Los aprovechamientos hidroagrícolas en situaciones de normalidad suelen disponer de la ocupación cultural anual de parcelas regadas y de los cultivos que se desean implantar. Si dicho inventario se almacena en cada campaña de riego sobre un sistema de información geográfica (base de datos georreferenciadas que se visualiza en forma de mapas), facilita considerablemente la identificación de las parcelas con cultivos permanentes (leñosos) y con cultivos de implantación anual (herbáceos). Esta información puede ser consultada por aprovechamiento hidroagrícola, en sus páginas web o en el documento anual publicado y posteriormente toda la información de los aprovechamientos hidroagrícolas es integrada por la autoridad del regadío la DGADR – Direção Geral de Agricultura.

Con esta información, el aprovechamiento hidroagrícola puede planificar una distribución del agua con base en los siguientes criterios:

  • a) Reducciones específicas establecidas en el Plano de prevenção e contingência para situações de seca;
  • b) Prioridad a la supervivencia de los cultivos leñosos plurianuales, conforme determina la ley del agua;
  • c) Cuantificación del área con cultivos regados y determinación del volumen por unidad de área posible de distribución, tras tener en cuenta la eficiencia del transporte y de la distribución del agua en las infraestructuras del aprovechamiento.

Posteriormente, el aprovechamiento hidroagrícola debe hacer su gestión y planificación de acuerdo con base en las disponibilidades/concesión, de las inscripciones de áreas, ocupación cultural y necesidades de riego, como se puede consultar, como ejemplo modelo, el Plano de Utilização Anual de Água no EFMA .

6.2. Herramientas digitales para gestión, monitorización y control del riego en situaciones de sequía

En el punto 6.2 se describen las herramientas digitales que permiten, desde la estimación de las necesidades de los cultivos con base en datos climáticos, hasta sistemas de apoyo a la decisión de última generación para la gestión del riego en condiciones de escasez.

6.2.1. Estimación de las necesidades de agua para riego con base en el cálculo de la evapotranspiración del cultivo y en la planificación del riego

La determinación de la evapotranspiración del cultivo - ETc - se realiza normalmente a partir de la evapotranspiración del cultivo de referencia – ETo -, afectándola de un coeficiente – coeficiente cultural - Kc, es decir:

Evapotranspiración del cultivo
ETc = ETo · Kc
(1)
  • ETc Evapotranspiración del cultivo (mm)
  • ETo Evapotranspiración del cultivo de referencia (mm)
  • Kc Coeficiente cultural (–)

El coeficiente cultural, Kc, representa la relación entre la evapotranspiración cultural y la evapotranspiración del cultivo de referencia, comportando la integración del efecto conjunto de cuatro características que distinguen la evapotranspiración cultural de la evapotranspiración del cultivo de referencia: la altura del cultivo, la resistencia de la superficie relativa al cultivo-suelo, el albedo de la superficie cultivo-suelo y la evaporación del suelo.

La información de base para la determinación de las necesidades hídricas de los cultivos es la información agrometeorológica necesaria para estimar la evapotranspiración de referencia (ETo), consistiendo en temperatura del aire, humedad relativa del aire, velocidad del viento y radiación solar global.

Otra información de base necesaria se refiere a la caracterización de las principales fases de desarrollo vegetativo del cultivo, duración e identificación de los períodos en que el cultivo es más o menos sensible al estrés, siendo esta información ajustada a las condiciones reales de la región.

En cultivos de baja densidad, como es el caso de los frutales, la ETc se ve afectada por un factor de reducción (Kr), que permite contabilizar solo el área del cultivo, no considerando, por tanto, la evaporación o transpiración no asociadas al cultivo. El valor de este coeficiente depende del cultivo (marco o espaciamiento, definido por las distancias en la línea y en la entrelínea). En los frutales con un porcentaje de cobertura del suelo por la vegetación (Sc) menor que 40 a 60 %, la ETc deberá ajustarse en función de ese porcentaje, mediante la estimación del Sc y Kr del siguiente modo:

Coeficiente de reducción para frutales
Kr = 2 · Sc100
(2)
Porcentaje de cobertura del suelo por la copa
Sc = π · D2 · N400
(3)
  • Kr Coeficiente de reducción de la evaporación (–)
  • Sc Porcentaje del suelo cubierto por la copa del cultivo (%)
  • D Diámetro medio de los árboles (m)
  • N Número de árboles por hectárea

En la determinación de las necesidades hídricas en almendro, se utilizó la metodología de Girona (2006), teniendo en consideración plantaciones adultas con una cobertura superior al 50 % y, para plantaciones jóvenes, se consideró un desarrollo medio equivalente a 2 años.

Para la determinación de las necesidades hídricas de flores, bambú y cactus (higos chumbos), se siguió la metodología específica adecuada a espacios verdes (Costello et al., 2000), y se determinó la evapotranspiración del paisaje (ETL), teniendo en cuenta tres factores: tipo de vegetación o especie (Kv o Ke) que compone el espacio verde, la densidad de plantación (Kd) y las condiciones microclimáticas (Km).

Evapotranspiración del paisaje (Costello et al., 2000)
ETL = ETo · Ke · Kd · Km
(4)
  • ETL Evapotranspiración del paisaje (mm)
  • ETo Evapotranspiración del cultivo de referencia (mm)
  • Ke Coeficiente de la especie / tipo de vegetación (–)
  • Kd Coeficiente de densidad de plantación (–)
  • Km Coeficiente de las condiciones microclimáticas (–)

El Manual de Riego de Jardines (Alabarces et al., 2004) presenta los coeficientes considerados en los cálculos.

La determinación de las necesidades de riego netas resulta del balance hídrico simplificado mensual entre la ETc y la precipitación efectiva. Con base en la monitorización de la precipitación, se estima la precipitación efectiva por el método SCS-USDA (Servicio de Conservación del Suelo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos).

Precipitación efectiva (SCS-USDA)
Pefetiva = Ptotal · (125 − 0{,}2 · Ptotal)125
para Ptotal < 250 mm
(5)
  • Pefetiva Precipitación efectiva (mm)
  • Ptotal Precipitación total mensual (mm)
Precipitación efectiva (SCS-USDA)
Pefetiva = 125 + 0{,}1 · Ptotal
para Ptotal > 250 mm
(6)

La evaluación de las necesidades de riego de los cultivos a nivel de parcela recurre a los valores indicativos de eficiencia de aplicación de acuerdo con los métodos/sistemas de riego (Cuadro 3), que presuponen sistemas bien proyectados y bien mantenidos (Pereira, 2005). Los valores expresan la eficiencia del uso del agua aguas abajo de la zona de control de los aprovechamientos hidroagrícolas (parcela).

Cuadro 3 – Valores de eficiencia de riego en la parcela (adaptado de PEREIRA, 2005).

Método/Sistema de RiegoEficiencia de riego (%)
Riego a presión
Riego gota a gota85-95
Riego por aspersión65-85
Riego por Pivot75-85
Microaspersión85-95
Cañón55-70
Riego por gravedad
Riego por gravedad (surcos)45-70
Riego de arroz, tablares en inundación50-70

En el seguimiento de la programación del riego basada en la determinación de las necesidades de riego se han desarrollado aplicaciones como el Calendário de Rega que permiten calendarizar y planificar el riego con base en el balance hídrico simplificado. Paralelamente existe el PARE - Plataforma de Avisos de REga para la región del Algarve, que a corto plazo verá su alcance ampliado a la región del Alentejo, y está proyectada para alcanzar el alcance nacional.

La plataforma PARE es una plataforma de acceso gratuito, destinada a proporcionar información centralizada sobre necesidades de riego a los agricultores integrados en los aprovechamientos hidroagrícolas y a los de regadío individual, de forma que contribuya a la reducción de los costes de producción y aumentar la competitividad de las empresas agrícolas en el uso del agua. Se basa en información meteorológica, actual y de previsión, y en metodologías adecuadas para el cálculo de las dotaciones de riego para diversos cultivos agrícolas y especies ornamentales.

Pretende así promover una mayor eficiencia del uso del agua por los agricultores regantes, a través de la mejora de la gestión del riego, garantizando también una reducción de las pérdidas de agua por escorrentía y percolación.

6.2.2. Uso de sensores para apoyo a la decisión del riego

Actualmente existe una amplia gama de equipos que permiten la monitorización de parámetros que afectan al estado hídrico de los cultivos. Estos sistemas se componen de sensores con comunicación del tipo Internet de las Cosas (IoT), lo que permite el acceso a los valores registrados en tiempo real desde cualquier dispositivo con comunicación a Internet.

Los equipos de monitorización para apoyo a la gestión del riego deben proporcionar información sobre (i) las cantidades de agua a aplicar, (ii) el momento adecuado del riego y (iii) permitir el diagnóstico correcto de los niveles de estrés aplicados, mejorando así el conocimiento sobre los impactos de las estrategias de riego (deficitario) aplicadas. Estos equipos pueden instalarse en la planta o en el suelo. Dado que todos los equipos presentan ventajas e inconvenientes, para una caracterización rigurosa puede ser necesario recurrir a más de un tipo de equipo.

Los sensores de monitorización del contenido de humedad del suelo son los sistemas que están más generalizados entre los regantes. Estos sistemas normalmente están constituidos por sensores que registran la humedad a varios niveles de profundidad del suelo permitiendo conocer la dinámica del agua en el proceso de distribución en el perfil, así como su extracción por el sistema radicular de los cultivos. Con este control es posible realizar ajustes precisos en la gestión del riego para evitar el exceso o la falta de agua, permitiendo reducir drásticamente las pérdidas de agua (drenaje, escorrentía, evaporación) y reponer el agua transpirada de los días u horas anteriores.

Otra opción es la sensorización a nivel de la planta, recurriendo bien a la medición directa del estado hídrico (potencial hídrico foliar) bien a mediciones indirectas que se basan en la reacción de la planta al estado hídrico, como por ejemplo la utilización de dendrómetros. La medición del potencial hídrico es un método bastante robusto que permite determinar con precisión y fiabilidad el estado hídrico del cultivo, siendo actualmente posible la total automatización de este sistema con la instalación de microtensiómetros en la planta que permite monitorizar el potencial hídrico en registro continuo. Otro tipo de equipos también bastante útiles para detectar el estrés hídrico son los dendrómetros. Estos permiten medir en continuo la variación del diámetro del tronco y establecer varios indicadores de estrés hídrico como por ejemplo la contracción máxima diaria o el crecimiento diario, entre otros.

La utilización de estos sistemas de monitorización del contenido de humedad en el suelo y del estado hídrico de la planta a nivel de parcela permite ajustar las recomendaciones de riego propuestas por los sistemas de avisos a las condiciones específicas de cada explotación, mejorando así la eficiencia del uso del agua en situaciones de escasez y minimizar las pérdidas de producción.

6.2.3. Teledetección: Satélites y drones

La Teledetección es una herramienta que permite obtener información sobre objetos situados en la superficie terrestre, sin necesidad de contacto físico directo. Se efectúa a través de la detección y registro de la energía que los objetos reflejan o emiten, utilizando sensores especializados. La teledetección puede ser pasiva o activa, dependiendo de si la captación de la radiación es natural (luz visible o las bandas del infrarrojo reflejado y térmico) o si es emitida por el sensor y posteriormente reflejada por los objetos (radar, láser). La aplicación de la teledetección permite determinar con elevada precisión qué cultivo está implantado en cada parcela, y si está siendo regado. Es posible estimar la evapotranspiración real de los cultivos a partir de la temperatura de la superficie terrestre obtenida a través del análisis de imágenes, que miden la radiación infrarroja térmica y determinar sus necesidades de riego.

A nivel regional, es posible estimar con cierta precisión (dependiendo del cultivo) el agua evapotranspirada en el área de cobertura de un aprovechamiento hidroagrícola y realizar un seguimiento automatizado y periódico de superficies de riego, superficies de cultivos y consumos totales de agua, facilitando así la gestión de los recursos hídricos del aprovechamiento hidroagrícola en situaciones de escasez. Existe la herramienta de uso público desarrollada por el IFAP (iSIP) que puede utilizarse para realizar inventarios de parcelas/cultivos. Otras plataformas de procesamiento de imágenes de satélite gratuitas facilitan el seguimiento de las superficies de riego y apoyan la gestión del cultivo y del riego, tales como Sentinel Hub , Google Earth Engine , y la APP Onesoil, entre otros.

Los drones proporcionan información similar a la de los satélites, con resolución espacial mucho mayor (del orden de los cm), pero con mayor coste (realización del vuelo y procesamiento de las imágenes), por no estar disponible esta información en plataformas abiertas.

6.2.4. Sistemas de medida y control del riego: contadores y manómetros digitales

Para maximizar la eficiencia del uso de agua de riego es necesario, además de ajustar la dotación de agua a aplicar, controlar el sistema hidráulico de distribución de agua del aprovechamiento hidroagrícola, para evitar pérdidas de agua, al detectar la ocurrencia de roturas y fugas, especialmente en las épocas de escasez y gestionar las operaciones del sistema para que interfieran mínimamente con el riego, de las distintas explotaciones del aprovechamiento hidroagrícola.

El uso de sensores de presión con conexión IoT en los puntos clave del sistema hidráulico (estaciones de bombeo, tuberías principales, hidrantes) facilita la detección a tiempo de averías y fugas (ocurrencia y localización) importante en la reducción de las pérdidas de agua. Una disminución repentina en la presión en los puntos de muestreo en comparación con los valores normales/proyectados indica pérdidas o mal funcionamiento. Sistemas de alerta pueden configurarse en dispositivos móviles y ordenadores para monitorizar variaciones de presión usando plataformas de comunicación IoT, notificando a los usuarios/técnicos de riego sobre posibles fallos en sus sistemas hidráulicos.

La integración de medidores digitales tanto a nivel del aprovechamiento hidroagrícola (por ejemplo, en las salidas de las estaciones de bombeo) como a nivel de la explotación agrícola (en los hidrantes) permite la medición precisa del agua de riego y el consumo de agua en tiempo real. Esto también facilita la detección precoz de pérdidas (debido a fallos en el sistema o áreas de regantes no autorizados), resultando en ahorro de agua. Además, la instalación de sistemas de control volumétrico conectados a plataformas digitales, permite la monitorización detallada del consumo de agua, lo que es esencial para mejorar la transparencia y la trazabilidad en la gestión del riego.

Al implementar tecnologías avanzadas, como caudalímetros, telegestión y análisis de datos en tiempo real, los agricultores pueden monitorizar con precisión el agua utilizada en sus cultivos. Esto no solo permite ajustes dinámicos en el riego con base en las necesidades específicas de cada parcela, sino que también ayuda a evitar el desperdicio de agua y a optimizar los costes de producción a través del control preciso del sistema de riego.

6.2.5 Sistemas avanzados de gestión del riego: Sistemas predictivos y Gemelos digitales

La información histórica registrada por sensores tanto locales (en el sistema atmósfera-suelo-planta y en las instalaciones hidráulicas), como remotos, permite alimentar sistemas predictivos basados en algoritmos de inteligencia artificial como las redes neuronales con diferentes niveles de complejidad. Estos algoritmos pueden estimar con errores de predicción del orden del 2 %, la necesidad de agua a escala del aprovechamiento hidroagrícola para los 7 días siguientes, a partir de la ocupación cultural, de los registros de contadores de hidrantes y del clima. Esta información permite optimizar la gestión tanto del recurso agua en situaciones de escasez, como de la energía necesaria para el funcionamiento de los sistemas de riego, con el consiguiente ajuste de los costes del riego y su repercusión en la rentabilidad de las explotaciones.

Los aprovechamientos hidroagrícolas o las empresas agrícolas de alto nivel de digitalización tienen posibilidad de implementar sistemas de soporte a la decisión de última generación, como los gemelos digitales, que integren las distintas herramientas descritas anteriormente (desde sensores IoT, teledetección, modelización hidráulica, sistemas predictivos). Un gemelo digital de un aprovechamiento hidroagrícola o de una empresa agrícola, es una réplica virtual del sistema de distribución de agua desde el punto de captación (estación de bombeo, puntos de captación del río/presa) a los hidrantes en la parcela, que está conectada con el sistema real a través de una red de equipos (caudalímetros y sensores de presión) en tiempo real. El operador del sistema puede simular el comportamiento de la red del bloque de riego/aprovechamiento hidroagrícola, considerando las características reales, proporcionadas por la monitorización con los equipos, ante múltiples escenarios de funcionamiento, por ejemplo, variación de la dotación de agua según el cultivo o grupo de cultivos asociados a cada hidrante.

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DGADR — Direção-Geral de Agricultura e Desenvolvimento Rural .

Materiales del entregable

Documento técnico completo del entregable D2.4.x del proyecto Smart Green Water.

Estratégias para a gestão da escassez no Alentejo final.docx

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